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Fuimos a visitarla y este encuentro fue una fiesta con la maravillosa Elba, llamada Muñi, y los niños.
El patio de la escuela estaba decorado con numerosos dibujos en homenaje al Principito y a Saint-Exupéry.
Elba enseñaba la no-violencia a los niños según la obra de Saint-Exupéry, en un barrio todavía muy difícil y pobre donde 70 % de la población esta sin empleo.
Los herederos de Saint-Exupéry autorizaron con alegría la denominación Escuela Saint-Exupéry y ofrecieron el cartel de la escuela así como el material informático.
Desde entonces nunca hemos cesado de ayudar y animar las iniciativas en esta escuela desvalijada, incendiada y despojada varias veces al principio de la crisis argentina.
Un equipo de cuatro benévolos que fueron en 2004 condujeron diferentes acciones educativas: talleres de música, pintura, deportes, profilaxis, educación sexual.
Estos benévolos han podido especialmente restituir la función de la biblioteca, renovando los locales y, junto con la escuela técnica vecina, reparar los estantes.
Denise Moret, una de las benévolas, volvió a la escuela en 2005 para encargarse de una animación junto con los profesores sobre la utilización de la biblioteca y piensa volver en un futuro próximo.
Por otra parte, Clara Rivero, a lo largo de 2005, hizo un largo trabajo de archivo informático de todos los libros y documentos existentes, supervisó la compra de libros nuevos que les ofrecemos y formó a la joven bibliotecaria nombrada a este puesto a medio tiempo.
Esperamos que una segunda bibliotecaria sea nombrada aún a medio tiempo, tal como estaba previsto en 2006, pues por el momento sólo la mitad de los alumnos pueden utilizar la biblioteca (los que tienen clase por la tarde y están entonces libres por la mañana).
A fin de optimizar el funcionamiento de esta biblioteca, necesitaríamos fondos para comprar una fotocopiadora, un lector DVD y una computadora con impresora, y acceso a Internet por cable.
La compra de la fotocopiadora podría parecer un lujo, pero, como los niños no están en condiciones de comprar libros escolares, los profesores necesitan hacer fotocopias.
De vuelta a la escuela Saint-Exupéry que habíamos visitado en 2002, descubrimos que nuestra amiga Elba, todavía sigue enseñando y tomó también las funciones de vicedirectora de la escuela Nº15 de El Talar.
Nos presentó a Hilda Marino, directora de la escuela Nº 46. Estas dos escuelas están muy próximas una de la otra y como están en la misma situación, con problemas idénticos, hemos decidido incluirlas en nuestro programa de ayuda, considerando que no podíamos ayudar a una y no hacer nada por las otras dos.
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